¿LA FELICIDAD SE HA CONVERTIDO EN OBSESIÓN?

Hoy hay una gran cantidad de profesionales dispuestos a venderte o inculcarte cientos de recetas para conseguir aquello que deseas. O lo que es lo mismo, para conseguir aquella desconocida y anhelada amiga: La felicidad. La obsesión de este siglo por revisar cada paso que damos y compararlo con aquello que se supone que es lo que nos hace feliz nos hace elevar esta emoción desde el corazón hasta nuestro también desconocido cerebro. Dejamos de sentirla y empezamos a pensarla.

¿Es pensar en felicidad serlo?

¿Es sentir felicidad entenderla y controlarla?

Seguir una receta al pie de la letra, de las miles que encontramos hoy en redes sociales o en consultas privadas puede servirnos para ponernos en marcha y cambiar lo que está claro que no va con nosotros en nuestra vida, pero, ¿Dónde está el límite en la búsqueda de recetas? ¿Cuando parar?

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Nunca, porque además del cambio desde el corazón hacia la cabeza, ha pasado del ámbito privado al público, así lo afirma William Davies en el ensayo que tituló “The happyness Industry” . Podemos comprobarlo en millones de publicaciones diarias, bañadas en photoshop e intenciones dudosas en instagram, Facebook, linkedin, … Pues ya no sólo comparo con lo que se supone que a mi me hace feliz ( razonado concienzudamente, y si has tenido la “suerte” de ponerte a ello con más empeño, escrito y organizado en el tiempo) , ahora también lo comparo con lo que se supone que debe hacerme feliz.  Según datos sociológicos, Davies afirma que la enorme diferencia entre las expectativas y la realidad acaba degenerando en frustración,

es decir; NO FELICIDAD.

Por lo tanto existe una trampa grave en aquello de perseguirla. Lejos de aconsejar, lejos de insinuar negativa la idea de ser lo que te hace feliz, quizás haya un término medio en querer vivir lo mejor que podamos y convertirse en un buscador eterno  alentado en nuestra ruta por la idea, más acusante que nunca en nuestra generación, de NO conformarse.

Pues sin querer ser otra chef extendiendo recetas, cifras y pasos sobre cómo hacer lo que uno ya sabe que tiene que hacer propongo: ¿Y si devolvemos de nuevo la felicidad al lugar que corresponde?  ❤

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